Creencias erróneas que no te dejan adelgazar

Hoy es un buen día para empezar a desmantelar viejas creencias.

Actualmente, según la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad: “8 de cada 10 personas que intentan perder peso no lo consiguen por equivocar conceptos”.

El primer mito que debemos desmantelar es que si algo es light, entonces no engorda. ¡Error! ¡Los productos light no son para perder peso! Según la legislación, un producto light es aquel que tiene un valor energético reducido y que aporta al menos 30% de calorías menos que el producto de referencia. “Que sea light no quiere decir que sea recomendable su consumo habitual para una persona que tenga que controlar su peso” afirma Martina Miserachs, dietista-nutricionista y Responsable Relaciones con la Industria de la Fundación Española de Dietistas-Nutricionistas.

Segundo, tenemos que quitarnos de la cabeza que todas las grasas son el enemigo número 1 de la dieta. Debemos saber diferenciar entre las malas grasas y las buenas grasas. Si no quieres engordar, debes borrar de tu dieta las malas grasas, es decir, las saturadas (fritos, mantequilla, embutidos). Al contrario, es bueno consumir las buenas, es decir las monoinsaturadas que aumentan la sensación de saciedad de cada comida. El único punto débil de estas grasas es que aportan más calorías que los hidratos de carbono. Por lo tanto, se deben consumir con moderación. Para consumirlas, se recomienda comer un puñado de frutos secos naturales entre horas.

El tercer mito es que la siesta engorda. ¡Error! El sueño es uno de los grandes aliados del proceso de pérdida de peso. “Cuando no se duerme bien, la leptina, encargada de la sensación de apetito saciado, baja; la  grelina, estimulante del apetito, sube” explica Carolina Muro, directora de la FIAB.

Por último, muchas veces pensamos que para adelgazar, tenemos que cocernos la boca. ¡Otro error! “Hacer tres comidas importantes y dos tentempiés a lo largo del día, nos permite adelantarnos el hambre física para evitar el hambre emocional” afirma la coach nutricional Itziar Digón. Es importante no pasar hambre. “Cuando pasas mucho tiempo sin comer, se activan unas alertas en el organismo que hacen que empieces a ahorrar energía acumulando grasa proveniente de cualquier exceso calórico, ya que el cuerpo no sabe cuándo le vas a volver a dar alimento y se quiere proteger. Además, bajan tus niveles de glucosa en sangre y el hígado tiene que segregar glucógeno, lo cual dispara los niveles de insulina y esta hormona aumentada en sangre es una de las razones que te mantiene con sobre peso”, explica Gema Cabañero, experta en estética antiaging.

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